Discurso de Apertura Congreso Gnóstico de la Transvalorización

Agra - India - Octubre del 2008

Realizado el día 24-10-2008 por el Sr. Óscar Uzcategui Quintero,
Coordinador Internacional de AGEAC

Excelentísimo Sr. Primer Ministro del Gobierno del Tíbet en el exilio y representante directo de su Santidad el Dalai Lama, Sr. Samdhong Rinpoche.

Queridos organizadores de este magno congreso Sr. Kamal Nagraj y Sra. Getika Nagraj.

Amadísimos hermanos del triunvirato Nacional de España: Sr. Miguel Ángel E. (Presidente Nacional), Sr. Andrés V. F. (Vicepresidente Nacional), Sr. Jaime M. B. (Secretario nacional).

Apreciados hermanos integrantes de todos los triunviratos nacionales de AGEAC en nuestro mundo.

Hermanos y hermanas misioneros y misioneras gnósticos. Hermanos gnósticos y simpatizantes de nuestra institución: ¡PAZ INVERENCIAL!

La historia de la Gnosis se engrandece y se hace aún más extraordinaria ahora, cuando al amparo de las divinidades de este hermoso país, celebramos este grandioso evento que marcará un hito en el devenir del pensamiento humano.

Esta ciudad de Agra, que contiene uno de los monumentos más hermosos del patrimonio de la humanidad, nos ha abierto sus puertas para que, mediante la Gnosis Samaeliana, demos nuevamente la oportunidad a los corazones humanos para que tengamos aquí un foro de intercambios filosóficos y místicos, que nos ayudarán a contribuir al mejoramiento del devenir del hombre en este siglo XXI.

Congregados en mística asamblea, los Dióscuros de la India milenaria, han querido acogernos en su seno, para que iniciemos ahora, entre todos, una etapa superior en nuestro camino rocalloso que habrá de llevarnos, en forma luminosa y triunfal, hasta las cimas inefables del Ser Todopoderoso.

Sin lugar a dudas, queridos amigos, simpatizantes, hermanos y hermanas gnósticos, la Gnosis es el eslabón perdido que da la clarificación concreta, precisa y práctica a todas las corrientes filosóficas, místicas y religiosas del mundo entero en el que vivimos y tenemos existencia.

Hemos entrado en el siglo de la electrónica y de la Era Espacial con gran furor y, cuando las potencias del orbe se preparan para comenzar la búsqueda de la vida en otros mundos vecinos, paradójicamente el homus terráqueo está paralelamente sufriendo la peor de las crisis en la trayectoria de su evolución.

En momentos en que se está descifrando totalmente el código del genoma humano, irónicamente las sociedades humanas están sumergidas en una gran confusión y en un tremendo vacío interior que las está llevando, prácticamente, al autoexterminio y a la destrucción de nuestra Madre Tierra.

Jamás, en la historia de la humanidad, habíamos asistido a un olvido tan radical de nuestras raíces anímicas, y al atropello de todos los principios éticos que sirven de marco a la dignidad humana.

Nuestros estudios están estrictamente dirigidos a la regeneración de los valores trascendentales que justifican la existencia de eso que llamamos “civilización”.

Sin embargo, no puede llamarse civilización a la barbarie que presenciamos, día a día, en los cuatro puntos cardinales de éste nuestro mundo. No puede hablarse de civilización cuando miles de pueblos padecen hambre, sed y caos político y social.

Tampoco es de civilizados el someter a tales o cuales países al estrangulamiento económico, con el propósito malsano de hacer poderosos y ricos a otros tantos.

La verdadera civilización comienza cuando la especie humana puede explicarse su verdadero origen, de dónde procede, por qué existe y hacia dónde debe marchar. El hombre ha entrado en el círculo vicioso de la búsqueda del mero placer, olvidándose, como bien lo decía el sabio Salomón, de que el placer llevado al extremo tan solo conduce al dolor y así también que "Cuando se trata de juzgar al placer, los hombres no somos jueces imparciales"...

Por doquiera vemos, lastimosamente, el estado de competición tecnológica-militar, entre unos países determinados contra otros y entre todos contra todos. Incuestionablemente, éste es el síntoma evidente que nos habla, que nos está señalando ahora mismo, la marcha absurda que se ha iniciado hacia la fabricación de la Torre de Babel de la que nos hablan las sagradas escrituras cristiano-hebraicas.

El mundo actual, queridos hermanos y amigos, procedentes de muchas latitudes y reunidos aquí en filosófica asamblea, está prisionero de Maya, del sueño colectivo de la Consciencia, como bien lo enfatizara el divino Siddhartha Gautama Shakyamuni.

Necesitamos con suprema urgencia retornar al punto de partida original. Necesitamos recuperar a nuestro Ser interior profundo, para lograr entonces la verdadera identidad humana. Los principios gnósticos gozan, afortunadamente, de tres características primordiales, a saber:

  • PRIMERO: Están constituidos por una lógica superior que los convierte en una didáctica revolucionaria.
  • SEGUNDO: Son verificables, en un ciento por ciento, en cualquier estrato social del conglomerado humano, sin importar la raza, el color, el credo o el sexo que lo identifica.
  • TERCERO: Tienen actualidad en todo momento, en todo siglo, en todo milenio.

Siempre se ha dicho, en la ortodoxia de la filosofía, que la Gnosis aparece misteriosamente cada vez que nuestro mundo atraviesa una crisis general, y cuando lo hace es para señalar nuevos caminos, nuevos derroteros a las masas que reclaman un nuevo orden de cosas...

Todo el contenido de la Sabiduría Védica, del Budismo, del Lamaísmo, del Judaísmo, del Taoísmo, etc., etc., etc., es eminentemente gnóstico porque busca desentrañar, en todo momento, el enigma del Ser, el Misterio del Ser, la realidad omnipresente del Ser…

“El Ser es el Ser, y la razón de ser del Ser hay que buscarla en el mismo Ser”, nos ha dicho la Gnosis de ayer, de hoy y de siempre. El Ser está más allá de la mente, más allá del intelecto, más allá de las emociones y de los afectos. Es el Ser la porción de divinidad que a cada uno de nosotros nos corresponde y de la que nos hemos separado a causa del olvido de nosotros mismos.

Estamos todos aquí reunidos porque queremos decirle al mundo, con todas las fuerzas de nuestra alma, que es posible encontrar una salida al laberinto que ha fabricado el humanoide racional equivocadamente llamado “hombre”.

Estamos aquí para honrar, una vez más, al Gran Avatara y Budha Maitreya Dr. Samael Aun Weor, Padre de la antropología gnóstica contemporánea y presidente eterno de nuestra Institución.

¡Loor y gloria eterna a este gran sabio en torno al cual giran nuestros estudios! ¡Loor a quien nos ha permitido enlazar al hemisferio oriental con el occidental, gracias a su santa doctrina conciliadora del pensamiento y del psiquismo, que nos es inherente a todos y cada uno de los aquí presentes!

La Gnosis se define a sí misma como un conocimiento liberador, y realmente cuando la aplicamos vehementemente, podemos apreciar los resultados en cuestión de segundos, estemos donde estemos y vayamos donde vayamos…

La Gnosis no pertenece, exclusivamente, a ninguna latitud de nuestro mundo, porque ella florece en medio de todas las enseñanzas de los grandes preceptores filosóficos y espirituales de todos los tiempos y que han encarnado a su realidad interior.

La revolución que plantea la Gnosis es la Revolución de la Conciencia, y la misma está constituida por tres factores básicos que vienen a ser:

  1. La muerte radical de todos los elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos.
  2. El nacimiento segundo, o creación de las estructuras psíquicas que nos permiten la captación directa de la vida que se desenvuelve en las dimensiones superiores del espacio.
  3. El sacrificio por la humanidad, que no es otra cosa que luchar por el bienestar material y espiritual de nuestro hermano el hombre.

Todo este maravilloso conjunto nos dará la verdadera libertad en el sentido más real de la palabra.

Amigos, no hemos venido aquí simplemente para ver lo que pasa, ni para pasar el tiempo en charlatanería insubstancial y ambigua.

Hemos venido a estudiar detenidamente las causas del sufrimiento humano, el por qué de las guerras, el por qué de los odios fratricidas, el por qué del hambre, el por qué de la confusión ideológica, política, social o religiosa que nos azota como un espantoso flagelo todos los días de nuestra existencia.

Nuestros hermanos Tibetanos nos han legado desde hace muchos siglos enormes y poderosas claves para alcanzar lo que los gnósticos llamamos la Autorrealización Íntima del Ser.

Los hermanos Budistas nos ofrecen el camino para llegar al Budha íntimo de cada uno de nos. Los gnósticos les ofrecemos a ellos el camino que lleva a la conquista del Cristo íntimo. Ambos caminos son indispensables para alcanzar nuestra ansiada liberación total. Nadie llega al reino de Krishna o del Cristo íntimo sin antes haber conocido a Atman, al Íntimo, al Budha interior.

De la misma manera la sabiduría hebraica nos ofrece la corona del Keter, el anciano de los días de la Kábala hebrea, y nadie la puede llegar a obtener sin haber encarnado al hijo muy amado, al Cristo íntimo, al divino Hokmak.

Necesitamos, queridos hermanos y amigos, transvalorizar nuestra enseñanza, para hacer carne sangre y huesos todo ese maravilloso caudal de conocimientos diversos que nos han sido entregados por intercesión de la misericordia divina.

Empero, hemos sido nosotros mismos los que hemos menospreciado y vituperado las valiosas aportaciones de un Tsongkhapa, de un Moisés, de un Budha, de un Jesucristo, de un Confucio, de un Lao-Tse , etc., etc.

Ahora, gracias a la pluma sacrosanta de nuestro Patriarca gnóstico, el Dr. Samael Aun Weor, se nos han desvelado todas esas claves y reliquias del autoconocimiento, y hoy ya no tenemos excusas para eludir nuestra responsabilidad ante los Dioses y ante la historia.

La historia habrá de juzgar a este hormiguero humano y dará cuentas de la característica que, hoy por hoy, lo constituye, y la cual no es otra que la CRUELDAD...

Aquí estamos, nuevamente, de pie para dar testimonios claros a la posteridad, acerca del poder y la fuerza de los postulados gnósticos.

Nuestro congreso es llamado "Congreso de la transvalorización gnóstica", porque efectivamente ha llegado la hora suprema de transvalorizar a fondo nuestras enseñanzas. Para ello resultan oportunas las palabras de nuestro Presidente fundador, el Dr. Samael Aun Weor:

Cuando no se trabaja en las enseñanzas que aquí nosotros damos y en Tercera Cámara, y que hacemos conocer a través de nuestro libros, indubitablemente no se puede comprender el Trabajo esotérico gnóstico.

Recuerden ustedes la parábola del mercader en el evangelio crístico. El caso aquél de un mercader que quiso apoderarse de una perla preciosa, pero sucedió que no tenía, de momento, cómo apoderarse de la misma. ¿Qué hizo? Vendió todo lo que tenía, todos sus valores, vendió todo lo que poseía con tal de conseguir esa perla preciosa, y la consiguió...

Así también el trabajo esotérico crístico es una PERLA PRECIOSA. Para conseguirla tiene uno que dejar toda clase de INTERESES SECUNDARIOS, abandonar todo lo que en este mundo puede atraernos y distraernos, y dedicarse exclusivamente al Trabajo.

La mayor parte de las gentes se contentan con leer, leer y leer, pero no practican nada. Los discípulos gnósticos deben vocalizar diariamente, deben practicar el Arcano A.Z.F., deben aprender a salir en Cuerpo Astral, deben saber defenderse de los tenebrosos, etc., etc.

Yo, Samael Aun Weor, hago llegar a vosotros mis saludos. Anhelo vuestro progreso; y eso es todo. Lo que sí exijo de vosotros es PACIENCIA, TENACIDAD y CONSTANCIA. El discípulo que no es tenaz, el discípulo que es impaciente, no consigue nada en estos estudios. Así pues, si vosotros queréis progresar, necesitáis ser pacientes y muy tenaces.

Se necesita acción intensiva, no bastan las nobles intenciones, se necesita actuar y eso, precisamente eso, es lo que deben hacer los gnósticos revolucionarios. Debemos avanzar con firmeza, resueltos y vigorosos. Necesitamos atender a millones de personas, cueste lo que cueste. Hay que organizar grupos gnósticos por todas partes, en las ciudades, en los pueblos, en el mundo de la educación pública, en el mundo de las inquietudes espirituales, etc., etc., etc.

¡Las bendiciones de su Santidad el Dalai Lama, del divino Rector de la Gran Fraternidad Blanca V.M. Sanat Kumará, de todos los Budhas Dharmapalas que forman el cortejo inefable de los benditos: Amoghasiddhi, Bhagavan Vairochana, Bhagavan Ratnasambhava, de Padmasambhava, del divino Vajrasattva, del inefable Aberamentho y del Logos Marciano Samael Aun Weor, están con nosotros!...

¡Nada se resiste, queridos amigos, al poder de la oración!
¡Nada se resiste al poder del amor consciente!
¡Nada se resiste al divino cuerpo de la Verdad!
¡Nada se resiste al poder del trabajo psicológico en marcha y practicado repetidamente cada día de nuestra existencia!
¡Nada ni nadie podrá detenernos ahora en esta marcha luminosa y triunfal, porque allí donde las tinieblas son más espesas, resplandecerá, aún más, la Luz de la Gnosis, la Luz del conocimiento revelador del Ser!

Nuestros hermanos Tibetanos e Indios, aquí presentes, deben saber que nuestra institución está también comprometida con la lucha que ellos sostienen contra las fuerzas malignas de este Kali-Yuga.

Deben saber también que no están solos, porque a partir de hoy nuestro pueblo llevará sus reclamaciones místicas y sociales a todas las filiales de nuestra institución en el mundo entero.

Nosotros conocemos el gran secreto del Aryabartha. Nosotros también queremos la coexistencia pacífica de los pueblos en términos de igualdad, libertad y fraternidad. Todo ser humano tiene pleno derecho a la felicidad, a la plenitud espiritual y material, y por eso nos unimos a ellos, a los tibetanos, en el recto sentir, recto pensar y recto obrar…

Necesitamos, queridos hermanos y amigos, crear al Hombre dentro de nosotros mismos. Confucio lo dejó muy claro al decir: "No es la Verdad la que engrandece al hombre, sino el Hombre quien engrandece a la Verdad".

Pero ese Hombre es el Hombre autorrealizado. El Hombre que se pertenece a sí mismo. El Hombre que es capaz de ver reflejado en su prójimo al rostro del divino creador. Ése es el Hombre de que hablaba Nietzsche.

Primero hemos de crear al Hombre real dentro de nosotros mismos y, luego, hemos de pensar en el Superhombre.

El Superhombre no es un mito. El Superhombre existe y está aquí, entre nosotros, representado por las fuerzas divinas que nos acompañan y nos protegen en este nuestro congreso.

Las enseñanzas de Manco Capac, entre los Incas, de Quetzalcóatl entre los aztecas, de Kukulkán entre los Mayas, de Osiris entre los egipcios, de Ahura-Mazda entre los Persas, de Dionisios entre los griegos y romanos de la antigüedad, de nuestro señor el Budha Siddhartha Gautama Shakyamuni, de Iesus-Chrestos entre los primitivos cristianos, etc., etc., serán el centro de gravedad de nuestras deliberaciones.

Nosotros los gnósticos tan solo queremos una cosa: EL TRIUNFO DE LA VERDAD, porque quedó escrito en los Santos Evangelios Gnósticos: ¡Buscad la Verdad y ella os hará libres!...

Aquí hemos venido, queridos amigos, a derrumbar el engañoso fantasma de la intelección libresca y materialista que tan solo ha llenado al mundo de perversidad, con todas sus alucinaciones dialécticas y dogmáticas de toda especie.

Como bien decía nuestro presidente fundador Dr. Samael Aun Weor:

¡Que lo oigan los siglos! ¡Que lo repitan las edades! ¡Los gnósticos no comulgamos, ni comulgaremos jamás, con hostias de pergamino ni con ruedas de molino! ¡La Gnosis brilla en los hechos y se marchita en las abstracciones y fantasías que fabrican sobre ella los humanoides intelectuales!...

Termino ahora, mis entrañables amigos y hermanos, recitando para ustedes unos párrafos de nuestros estudios metafísicos:

Por el amor, por la Luz y por la libertad, sed felices hermanos míos. Marchad como reyes y reinas sobre la faz de la Tierra. Levantaos, mis hermanos. Sed gozosos de noche y día. ¡Levantaos y estad siempre encima de todos los elementos psicológicos inhumanos que en nuestro interior cargamos, para que en todo instante estéis aptos y propicios para recibir el santo advenimiento de la Luz! ¡El Sol se ha levantado, el fantasma del tiempo se ha desvanecido, la palabra perdida se ha encontrado!

¡Gloria a los Dioses solares!
¡Gloria a los hijos del Sol!
¡Benditos los que les amen y les sirvan!
¡Gloria a su santidad el Dalai Lama!
¡Gloria al divino Bhagavan Aclaiva, supremo rector de la Orden Sagrada del Tíbet!
¡Gloria eterna al Dr. Samael Aun Weor, Avatara de la Era de Acuario y portador del Quinto Evangelio!
¡Salve!, ¡Salve!, ¡Salve!

Y añado para todos vosotros un pensamiento del gran filósofo Bertolt Brecht que encaja perfectamente como corolario de nuestro discurso:

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero existen los que luchan toda la vida: ésos son los imprescindibles.

El Venerable Doctor Samael Aun Weor es uno de esos grandes seres imprescindibles, como también es imprescindible su Obra para la salvación de nuestros valores anímicos.

¡Salve!, ¡Salve! ¡Salve!

He dicho, queridos hermanos, queridos amigos y simpatizantes de la Gnosis.

¡PAZ INVERENCIAL!...