Gnosis: Concepto y Origen

Anunciando el alba de un nuevo día para el confundido hombre de nuestro tiempo, emerge como sol de bienaventuranza la Gnosis de ayer, de hoy y de siempre.

Este vocablo (Gnosis) encierra la imagen de un conocimiento ardientemente anhelado por una élite misteriosa autoseleccionada, y divorciada enteramente del intelectualismo charlatán, insulso, ambiguo, especulativo y absolutamente vano.

Designa la palabra GNOSIS, a la ciencia de todas las ciencias; al arte que, como fruto de una inspiración revelada, eleva al artista hasta fusionarlo con su obra, conformando así un binomio de expresión trascendental. No siendo la Gnosis una filosofía, es, sin embargo, el eslabón que enlaza la cadena histórica del desarrollo del pensamiento humano y da, asimismo, precisas y lógicas respuestas al inquietante dilema del SER y del NO SER, que se debate en el terreno concientivo y cognoscitivo de toda persona.

No es la GNOSIS una religión per se, y no obstante es la clave del legítimo «RELIGARE», sustentado en todo sistema religioso, cualquiera que fuese su época de aparición y su ámbito de expresión.

Muchas definiciones han pretendido monopolizar, para sí, el verdadero sentido de aquello que debemos comprender como GNOSIS o GNOSTICISMO. Esto crea cierta dificultad cuando se trata de plantear in extensu el desarrollo del pensamiento gnóstico, debido en gran parte a que muchos de los documentos fidedignos que estructuraron el sistema gnóstico de otros tiempos, hoy no existen ya; y en consecuencia esto ha dado origen a muchas afirmaciones «aventureras» vertidas por algunos investigadores carentes de fuentes idóneas en torno a la materia.

Los diccionarios enfatizan que el vocablo GNOSIS es de origen griego y señala en sentido general a un CONOCIMIENTO. Empero, en un sentido más profundo, el vocablo GNOSIS alude a un Modus Operandi que explica los fenómenos físicos y metafísicos concernientes al Universo y al hombre como «protagonista».

Los investigadores eclécticos (imparciales) han afirmado siempre que el GNOSTICISMO es un fenómeno muy peculiar ligado a la actividad de la CONCIENCIA en el hombre, en su afán de descifrar los misterios que relacionan su existencia con su creador y los sucesos derivados de este lazo ignoto.

El estudio científico del GNOSTICISMO CRISTIANO tuvo sus pioneros: Chieslet en el siglo XVII, de Beausobre en el siglo XVIII, al igual que Mosheim; pero fue a comienzos del siglo pasado cuando se desarrolló (trabajos de Horn, Neander, Lewald, Baur, etc.). La importante «Histoire Critique du Gnosticisme» de Jacques Matter, París 1828, reeditado en Estrasburgo en 1843, constituyó durante mucho tiempo una obra clásica sobre Gnosticismo.

Todos estos autores y muchos otros más, dejan entrever en sus afirmaciones que «Si el gnosticismo no fuera más que una serie de aberraciones doctrinales, propias de herejes cristianos de los tres primeros siglos, su interés sería puramente arqueológico. Pero es mucho más que eso, la actitud gnóstica aparecerá espontáneamente, más allá de cualquier transmisión directa. El gnosticismo es una ideología mística que tiende a reaparecer incesantemente en Europa y otros lugares del mundo en épocas de grandes crisis ideológicas y sociales».

El mismísimo Paul Masson Dursel, dice sobre la Gnosis: «Se posee la Gnosis, conocimiento beatificante, cuando se distingue lo absoluto en sus profundidades, de aquello que lo relativiza».

El investigador francés Serge Hutin, afirma: «Aunque muchos gnósticos hablen un lenguaje desconcertante para el hombre contemporáneo, y parecen constituir, al menos a primera vista, un conjunto heterogéneo de grupos innumerables, su actitud en el fondo es muy moderna: se nos presentan como hombres preocupados por el devenir del mundo buscando una solución a los problemas que lo envuelven».

Otros conceptos que circulan dicen cosas como éstas: «La Gnosis era el conjunto de los conocimientos sagrados cuyo secreto guardaban celosamente los magos, y que constituía, sólo para los Iniciados, el objeto de la enseñanza esotérica».

La palabra “Gnosticismo” encierra dentro de su estructura gramatical la idea de sistemas o corrientes dedicadas al estudio de la Gnosis.

Este Gnosticismo implica una serie coherente, clara, precisa, de elementos fundamentales, verificables mediante la experiencia mística directa: “la Maldición desde un punto de vista científico y filosófico”, “el Adán y Eva del Génesis hebraico”, “el Pecado Original y la salida del Paraíso“, “el Misterio de Lucifer-Nahuatl”, “la Muerte del mí mismo”, “los Poderes Creadores”, “la Esencia del Salvator Salvandus”, “los Misterios Sexuales”, “el Cristo Íntimo”, “la Serpiente Ígnea de Nuestros Mágicos Poderes”, “el Descenso a los Infiernos”, “el Regreso al Edén”, “el Don de Lucifer”...

Sólo las doctrinas gnósticas que impliquen los fundamentos ontológicos, teológicos y antropológicos renglones arriba citados, forman parte del Gnosticismo auténtico.

Igualmente, el vocablo GNOSIS ha dado origen a otras vertientes; así tenemos:

PREGNÓSTICO: Adjetivo que señala a formas de pensamiento parecidas exteriormente al auténtico Gnosticismo aunque no engloban en su estructura general las finalidades de la Gnosis.

PROTOGNÓSTICO: Es todo sistema incipiente o germinal que aspire a la conciliación con la fuente gnóstica.

Hechas estas aclaraciones gramaticales y semánticas, continuemos escudriñando un poco acerca del entorno histórico de este «saber revelado a unos pocos». Así vemos, según un eminente investigador:

Los fenomenólogos, por su parte, han actuado en forma disímil y desparejamente valiosa, pero eso sí, han sido ellos los propulsores fundamentales de una concepción autónoma y auténtica del Gnosticismo, y con ello, han hecho posible la rica floración de investigaciones en la historia religiosa del Gnosticismo a la que desde treinta años atrás asistimos, enriquecida hoy, afortunadamente, por los descubrimientos de Nag Hammadi, Turfán y Qumran y por la atención cada día mayor que se presta al pensamiento tradicional del Oriente.

Los testimonios gnósticos poseídos hasta el presente, se extienden a épocas y lugares diferentes. Y lo que para muchos autores viene a significar un inconveniente, resulta para nosotros ventajoso, ya que cualquiera que haya sido el medio de su nacimiento y existencia, el testimonio gnóstico nos expresa siempre la misma realidad: UNA TOTAL APREHENSIÓN DE LO QUE ES, en la que se comprende la existencia de todo. Y en esta comprensión intervienen dos elementos:

a) La GNOSIS.

b) La expresión o relato que esta Gnosis da de sí.

Teológicamente podemos afirmar que el Gnóstico es aquél que posee la GNOSIS, el Conocimiento. Pero es claro que este Conocimiento escapa a los normales análisis racionalistas; el correlato de este Conocimiento es la intimidad infinita o espiritual de la persona.

Consecuencialmente, podemos colegir, en palabras del DR. Samael, que:

«Si se posee la Gnosis de los Grandes Misterios arcaicos, es porque al dinamismo revelador del Ser, algunos hombres muy santos lograron aproximarse debido a su lealtad doctrinaria».

Es obvio, por lo tanto, que doquiera un hombre haya logrado acercarse a la realidad suprema que mora en su interior, habrá podido percibir la luz verdadera que emana de esa fuente primigenia constituida por su «Mónada divinal», en el lenguaje de un Leibniz.

Éste es el motivo por el cual en otras ocasiones se dice:

La Jana, Yana, Gnana o Gnosis, no es sino la Ciencia de Jano, o sea la Ciencia del Conocimiento Iniciático, la Ciencia de Enoichion o del Vidente, y las variantes de su nombre son tantas que hay en cada lengua una, tales como las de Jan, Chhan o Kan, Dan, Dzan, D'Jan, Jain, Jian Ioan, Kwan, Swan, Thanos, Thoan, Chohan, todas equivalentes a la más sublime concepción de un Espíritu Planetario (el Regente de Saturno), un Nazada, un Kabir en el sentido más completo de la palabra.

En el terreno de los KABIRES o MAGOS, hombres iluminados por la conciencia o conocimiento revelador del SER, es mucho lo que se ha especulado. Para satisfacción del paciente lector, acotamos lo siguiente:

“MAGO” es una palabra derivada etimológicamente de MAGH o MAHA, que significa GRANDE. El MAHATMA (Gran Alma) tenía en la India sacerdotes en los tiempos PREVÉDICOS. La palabra “MÁGICO” se aplica a los sacerdotes versados en la ciencia esotérica.

Es saludable, por otra parte, saber que el mismo CRISTIANISMO (posterior al pensamiento gnóstico) encontró en los filósofos gnósticos su primer punto de apoyo para lograr desarrollarse en aquellos tiempos.

Los Nazarenos eran conocidos como Bautistas, Sabeanos y Cristianos de San Juan. Su creencia era que el Mesías no era el Hijo de Dios, sino sencillamente un profeta que quiso seguir a Juan».

Orígenes (Vol. II, pág. 150) observa que «existen algunos que dicen de Juan que él era el Ungido (Christus).

Cuando las concepciones metafísicas de los Gnósticos, que veían en Jesús al Logos y al Ungido, empezaron a ganar terreno, los primitivos Cristianos se separaron de los Nazarenos, los cuales acusaban a Jesús de pervertir las doctrinas de Juan y de cambiar por otro el Bautismo en el Jordán. (Codex Nazaraeus II, pág. 109).

En su obra LA DOCTRINA SECRETA DE ANAHUAC, el Presidente Fundador del Gnosticismo Contemporáneo, DR. SAMAEL AUN WEOR, nos aclara la universalidad del pensamiento gnóstico:

Si bien es cierto que debemos tener en cuenta en cualquier sistema gnóstico sus elementos helenísticos orientales, incluyendo Persia, Mesopotamia, Siria, India, Palestina, Egipto, etc., nunca deberíamos ignorar a los principios gnósticos perceptibles en los sublimes cultos religiosos de los nahuas, aztecas, zapotecas, mayas, chibchas, incas, quechuas, etc., etc., de Indoamérica.

Hablando muy francamente y sin ambages diremos: la Gnosis es un funcionalismo muy natural de la Conciencia, una Philosophia Perennis et Universalis.

Tomando en cuenta lo dicho en renglones y páginas precedentes, el lector puede colegir de manera imparcial el hecho concreto, claro y contundente de que la Gnosis era ya precristiana y que, como fundamento vivo de la revelación, es inherente a todos los cultos primitivos de la Tierra.

Doquiera se constate un cuerpo de doctrina coherente que implique:

  1. La autoaniquilación psicológica, es decir, el desgarramiento de aquello que no es real, vale decir, el EGO.
  2. La creación de nuevas estructuras anímicas, teniendo como base la ciencia de los antiguos alquimistas medievales, que simbólicamente llevan a un «nacimiento segundo», como lo señalara Jesús a Nicodemus.
  3. El ejercicio desinteresado y constante del SACRIFICIO por nuestro hermano: el hombre...

...estaremos asistiendo a la revalorización y actualidad de la GNOSIS, ya que el drama de la unión del ser humano con su prototipo divinal, ha sido una permanente búsqueda que ha trascendido el tiempo y el espacio. He aquí el por qué la GNOSIS nunca jamás será jamás fanática ni dogmática, ya que su carácter universal es la causa de su eterna adaptación a todos los pueblos de nuestro sufrido mundo y a todos los ciclos que constituyen el tiempo.

Gracias a la Gnosis, la mística puede tornarse científica y la ciencia se hace religiosa. Así se franquea el abismo creado por el intelecto, entre eso que llamamos DIOS, y el hombre como protagonista de la creación.

Es evidente que el fin último de la ciencia JINA o GNÓSTICA, es lograr el despertar en el hombre de todas sus infinitas posibilidades latentes. A esta labor se le conoce en el argot gnóstico como “AUTORREALIZACIÓN ÍNTIMA DEL SER”.

La Gnosis, alegorizada por el fuego iluminador, arranca del alma el espeso sueño en que se halla, y de allí el empleo de métodos de adiestramiento espiritual destinados a enriquecer o engendrar estados especiales de CONCIENCIA y de SUPRACONCIENCIA.