Intereses que Hostigan a la Gnosis
El Gnosticismo, como doctrina, ha encontrado, en varias oportunidades de la historia, algunos adversarios que siempre han querido señalar de manera vulgar los planteamientos gnósticos, con el propósito de ridiculizarlos. Realmente, la Gnosis de todos los tiempos ha sido atacada por quienes no quieren en modo alguno mostrar en su totalidad el conocimiento integral, de fondo, que permita la cabal interpretación de los caminos filosóficos y secuencialmente la debida autoliberación o salvación del hombre y de sus principios anímicos. Obviamente, detrás del acosamiento que se ha hecho a la Gnosis o Gnosticismo, se han ocultado intereses dogmáticos que ven amenazada su continuidad y existencia en el terreno de la vida social de los pueblos.
Como preámbulo a lo anteriormente planteado, podemos hacernos una pregunta, a menudo surgida en la mente de cierto tipo de personas: ¿ES LA GNOSIS UN INSTRUMENTO POLÍTICO?
La respuesta hay que buscarla en los principios de fondo de la doctrina gnóstica, y no en los delirios de grandeza que han padecido algunos «líderes políticos» que se han creído, ellos mismos, predestinados para gobernar el mundo. El auténtico Gnosticismo sólo tiene una finalidad que ya hemos comentado en párrafos anteriores y es la de HACER CONSCIENTE AL HOMBRE DE SU DEBER PARA CON LA RAZÓN DE SU EXISTENCIA, SIENDO ÉSTA ÚLTIMA SU REAL SER INTERIOR.
Nunca ha sido culpa de la Gnosis el que algunos sujetos (a veces ligados a la política) creyéndose a sí mismos como gnósticos, hayan cometido actos contra el orden, las buenas costumbres y, en general contra la humanidad. Este caso es parecido al de aquellos «señores inquisidores católicos» de la Edad Media, quienes lejos de ser la encarnación de principios cristianos, sin embargo se arropaban con el manto de la cristiandad para cometer crímenes contra inocentes y contra hombres ilustrados. Los verdaderos cristianos sabrán excusarnos y comprender lo que queremos exponer con este ejemplo. «No todo lo que brilla es oro», dice el adagio popular.
Las locuras de muchos pseudo-gnósticos que han existido en algunas épocas de la historia, no encajan desde ningún ángulo con la doctrina gnóstica primitiva, ni con la actual. El Gnosticismo predica siempre el AHIMSA (la no violencia), y aquéllos que arguyan la violencia como excusa para sus cometidos y pretendan presentarse como gnósticos, son un fiel reflejo del FARISEÍSMO existente en todas las épocas y doctrinas de la humanidad.
En este sentido, podemos afirmar enfáticamente sin temor a equivocarnos, que «LA GNOSIS ES REVELACIÓN O DEVELACIÓN REFINADA, SINTETISMO CONCEPTUAL, MÁXIMOS LOGROS».
He aquí otra pregunta importante de dilucidar, para salud de nuestro asiduo lector: ¿POR QUÉ SE DICE DESDE DETERMINADOS SECTORES QUE EL GNOSTICISMO ES TRAUMATIZANTE?
Quienes afirman que la Gnosis traumatiza, equivocan el sentido original de los postulados gnósticos; ignoran que el Gnosticismo es un «proceso místico muy íntimo, muy natural y profundo».
Es la Gnosis un «esoterismo de fondo, desenvolviéndose de instante en instante, con vivencias místicas muy particulares y doctrina propia». «El correlato del conocimiento gnóstico es la intimidad infinita de la persona, el SER de la filosofía antigua».
Entiéndase por el SER la parte inteligente y más profunda que subyace en el fondo de toda criatura humana. El SER encuentra en la Gnosis, los elementos que le permiten manifestarse y llevar al hombre a lo divinal. Empero, el SER tiene una traba que es necesario eliminar, para permitirle su manifestación en nosotros. Tal traba es el YO PSICOLÓGICO ANIMAL de la humana especie, llamémosle como se quiera: SATÁN, EGO, DEMONIO, AGREGADOS PSICOLÓGICOS, ENTIDADES INDESEABLES, etc., etc.
«La Esencia, la Conciencia, embutida, embotellada, enfrascada, entre los diversos elementos que constituyen el mí mismo, el Ego, desafortunadamente se procesa dolorosamente en virtud de su propio condicionamiento.
Conocerse a sí mismo, es haber logrado la identificación con su propio Ser divinal».
Ostensiblemente, esta develación extraordinaria nos invita a morir en sí mismos (psicológicamente hablando), a fin de que el SER se manifieste en nosotros. Por el contrario, continuar como Ego dentro del adormecimiento de la Conciencia, significa autocondenarse a los propios infiernos interiores y de hecho resignarnos a perder el material anímico.
Este MORIR, del cual habla el Gnosticismo, es un cambio psicológico de fondo que debe procesarse moderadamente en el país psicológico de cada persona que anhele el conocimiento liberador. No se realiza este cambio en forma desordenada ni caprichosa, sino metódicamente y didácticamente con las herramientas de una PSICOLOGÍA REVOLUCIONARIA, que para tal fin posee el cuerpo doctrinario gnóstico del Movimiento Gnóstico Internacional. Lo contrario sería admitir que la Gnosis pretende regresar a un ascetismo de claustro y de renunciación a la vida (sin comprensión), con la consecuente traumatización de quien lo pretenda. Esto no es así.
En los actuales tiempos, el Padre del Gnosticismo Contemporáneo, Dr. SAMAEL AUN WEOR, contempla como método llevar a cabo una progresiva comprensión de sí mismo, que paulatinamente va haciendo aquel devoto sincero que anhela la gnóstica experiencia liberadora.
La Psicología Gnóstica es la antigua PHILOKALIA de los egipcios y de los vedas indostánicos, y la misma conoce profundamente la manera de enseñar al ente humano la forma correcta de controlar los cinco funcionalismos de la máquina humana, a saber: intelectual, emocional, motriz, instintivo y sexual.
¿Es acaso traumatizante poner orden en los funcionalismos del ser humano?, o ¿es acaso mejor seguir siendo esclavo de las emociones inferiores, pensamientos negativos, movimientos incoherentes, instintos salvajes y sexualidad desenfrenada?
Este MORIR para NACER a nuevas manifestaciones de vida (moral, espiritual y psíquica), es lo expresado por el Gran Kabir Jesús a Nicodemus al decirle: «En verdad, en verdad te digo, si no naces de nuevo no podrás ver el Reino de los Cielos».
Entiéndase por “Cielos”, en este caso, no la bóveda celeste que nos envuelve, sino los «Cielos de Conciencia», las otras dimensiones sutiles de la naturaleza confirmadas por un Einstein y por Hinton en su teoría de los mundos paralelos.
Todas estas mutaciones necesitan ser provocadas en el hombre, y a tal efecto los siguientes párrafos ayudan a ilustrar este argumento:
«El deseo, la fornicación, el querer resaltar como Ego, origina el descalabro y el desorden, produce una obra adulterada que, incuestionablemente, queda fuera del ámbito divinal, aunque en ella quede atrapada la Esencia, el BUDDHATA, el material psíquico de la humana criatura.
La caída del hombre en la degeneración es el fundamento de la Teología de todas las naciones antiguas.
Según Filolao, el pitagórico (siglo V a.C.), los filósofos antiguos decían que el material psíquico, la Esencia, estaba encerrada entre el Yo como una tumba, como castigo por algún pecado.
Platón testimonia así, que tal era la doctrina de los órficos, y él mismo la profesaba.
El querer distinguirse como EGO, origina siempre el desorden y la caída de cualquier rebelión angélica.
Es evidente la debilidad e impotencia desconcertante del pobre “mamífero intelectual”, equivocadamente llamado hombre, como para levantarse del lodo de la tierra sin el auxilio de lo divinal.
Con palabras ardientes declaramos: únicamente el Hálito divino, puede reincorporarnos en la Verdad; sin embargo, esto sólo es posible a base de trabajos conscientes (sobre uno mismo) y padecimientos voluntarios (con ayuda del psicoanálisis íntimo).
Dos estados psicológicos se abren ante el gnóstico definido:
- El del Ser, transparente, cristalino, impersonal, real y verdadero.
- El del Yo, conjunto de agregados psíquicos personificando defectos, cuya sola razón de existir es la ignorancia.
Yo superior y Yo inferior, son tan sólo dos secciones de una misma cosa, aspectos distintos del mí mismo, variadas facetas de lo infernal.
El Yo es una obra horripilante de muchos tomos; el resultado de innumerables ayeres, un nudo fatal que hay que desatar.
Autosalvarse es lo indicado y esto exige plena identificación del que salva y de lo que es salvado.
Lo divino que habita en el fondo del alma, la auténtica y legítima facultad cognoscente, aniquila al Ego y absorbe en su “PURUSA” a la Esencia, y en total iluminación la salva. Éste es el tema del “SALVATOR SALVANDUS”».
El día que logremos la reconciliación con el «HALITUS DIVINALIS», ese día será la aurora inmortal y estaremos debidamente purificados como para poder saludarla. Cuando esto ocurra podremos acompañar al sabio rey Salomón, exclamando con él:
Bienaventurado el que alcanza la Sabiduría y adquiere inteligencia. Porque es su adquisición mejor que la de la plata y es de más provecho que el oro. Es más preciosa que las perlas y no hay tesoro que las iguale.
Lleva en su diestra la longevidad y en su siniestra la riqueza y los honores. De su boca brota la justicia y lleva en la lengua la ley y la misericordia. Sus caminos son caminos deleitosos y son paz todas sus sendas. Es árbol de vida para quien la consigue; quien la abraza es bienaventurado.
Con la Sabiduría fundó Jehová la tierra; con la inteligencia consolidó los cielos.
