Respondiendo Inquietudes 1/5
(extraído del libro Ontología Gnóstica)
Gnosis y Cristianismo
P.: ¿Creen los gnósticos en la Virgen, en los Ángeles, etc., etc.?
R.: Los Mártires, Santos, Vírgenes, Ángeles y Querubines, son los mismos Dioses, Semidioses, Titanes, Sílfides, Cíclopes y mensajeros de la mitología pagana.
La Trimurti cristiana: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, tienen su exponente en todas las Trimurtis religiosas de antiguas religiones: Osiris, Isis y Horus en el Egipto antiguo; Brahma, Vishnú y Shiva en la India; Kether, Chokmah y Binah en la religión hebrea, etc.
Todos los cultos tienen sus Cielos (las dimensiones superiores del espacio o Aeones de la Cábala hebraica) y su contraparte: los Infiernos, conocidos también como Avernus (para los antiguos romanos), Tártaro (para los antiguos griegos), Patala (entre los pueblos del indostán), Mixtlán (entre los antiguos aztecas), Xibalbá (entre los antiguos mayas), etc.
Jesús el Cristo es representado entre la antigua religión Persa como Ormuz, Ahura-Mazda, el terrible enemigo de Ahriman (Satán), que llevamos todos los seres humanos dentro. Entre los indostaneses, Cristo equivale a Krishna, y el evangelio de Krishna es muy semejante al de Jesús de Nazareth. Entre los antiguos egipcios, Cristo era Osiris, y todo aquél que lo encarnaba era de hecho un Osirificado. Entre los chinos es Fu-Hi, el Cristo Cósmico, quien compuso el I-King, libro de las leyes, y nombró ministros a los que denominaba “dragones”. Entre los griegos, el Cristo era llamado Zeus (que era a su vez el Júpiter romano), el Padre de todos los Dioses. Entre los aztecas es Quetzalcoatl, es el principio Crístico entre los antiguos mexicanos. Entre los antiguos germanos, Cristo es Balder, el Cristo asesinado por Holder, Dios de la guerra, con una flecha de muérdago, etc. Así podríamos citar al Cristo Cósmico en millares de libros arcaicos y viejas tradiciones que vienen de millones de años antes de Jesús de Nazareth.
María, la madre de Jesús, es la misma Isis egipcia, la Juno de los griegos, Deméter, Ceres, Maia o Marah hebraica; es la misma Tonantzin azteca, etc., que recibe a su hijo en una inmaculada concepción. Fu-Hi, Quetzalcoatl, Buda y muchos otros, son el resultado de inmaculadas concepciones. Éstas abundan realmente en todos los cultos antiguos.
La María Magdalena es, fuera de toda duda, la misma Salambo, Matra, Ishtar, Astarté, Afrodita y Venus de todas las antiguas religiones del pasado. María Magdalena, la pecadora arrepentida, es la misma Gundrigia o Kundri en el drama Wagneriano. Todos los cultos antiguos han intentado conducir al hombre a la única gran Verdad, y es de esto que resulta asombroso el gran parecido de todas las formas religiosas, la repetición de símbolos, de ideas, etc.
P.: ¿Pero, mire usted, podría decirme usted qué es el Cristo para la Gnosis?
R.: El Cristo es un principio cósmico impersonal. Pero tal principio puede ser asimilado por un hombre debidamente preparado para ello. Por ello, este principio Chrestos fue venerado en los misterios de Mitra, de Apolo, de Afrodita, de Júpiter, de Jano, de Vesta, de Baco, Astarte, Deméter, etc.
“El Nazareno Jesús-Iesus-Zeus, fue el hombre que encarnó totalmente el Principio Crístico Universal. Antes de él, muchos otros Maestros encarnaron ese Principio Crístico del Fuego. El adorable Christus deviene de arcaicos cultos al Fuego. Las letras P (símbolo de Piros, en griego “fuego”) y la X (símbolo de la cruz) significan el jeroglífico de producir Fuego Sagrado”.
“El Rabí de Galilea es un Dios porque encarnó totalmente el Principio Cristo Cósmico”. Hermes, Krishna..., Dioses son porque encarnaron al Cristo Cósmico”.
“El Principio Cristo es siempre el mismo. Los Maestros que lo encarnaron son Budas vivientes. Entre éstos últimos, siempre existen jerarquías. El Buda Jesús es el Iniciado más exaltado de la Gran Fraternidad Universal Blanca”.
P.: Bueno, llegados aquí, dígame por favor ¿cómo ve la Gnosis a las religiones?
R.: Para la Gnosis, todas las religiones son como perlas sagradas engarzadas en la diadema de la Divinidad. Si hacemos un estudio comparativo de religiones veremos que todas ellas descansan sobre los mismos pilares. Religión es una palabra que proviene del término latino “RELIGARE”, es decir, el objetivo de todo principio religioso es “religar”, volver a unir al hombre con la Divinidad, regresar al punto de partida original, al SER de la filosofía experimental.
De hecho, sólo existe una sola religión, única y cósmica. Esta religión asume diferentes formas según los tiempos y las necesidades de la humanidad. Resultan, pues, absurdas, las luchas religiosas, porque en el fondo todas son únicamente modificaciones de la religión cósmica universal.
P.: ¿Dígame una cosa, por qué existen tantas religiones?
R.: Cuando una forma religiosa ha cumplido su misión, se desintegra. Jesús el Cristo, fue, de hecho, el iniciador de una nueva era. Jesús fue una necesidad religiosa de la época. La casta sacerdotal pagana, a fines del imperio romano, había caído en el más completo descrédito. Las muchedumbres ya no respetaban a los sacerdotes y los artistas satirizaban en comedias a los divinos rituales, mofándose sarcásticamente de las divinidades del Olimpo y del Averno. Era doloroso ver cómo esas gentes imitaban al Dios Baco en una mujer borracha, y otras veces lo caricaturizaban como un borracho panzón montado en un burro; a la inefable y bendita Diosa Venus la representaban como una mujer adúltera que andaba en busca de placeres orgiásticos, seguida por las Ninfas que eran perseguidas por sátiros al frente de Pan y Baco.
Por aquella época fue cuando muchos sacerdotes paganos se convirtieron en vagabundos, comediantes, titiriteros, limosneros... Las personas comunes y corrientes se burlaban de ellos y los corrían a pedradas. Ya esa forma religiosa había cumplido su misión y ahora no le quedaba más remedio que la muerte. El mundo necesitaba algo nuevo. La religión universal necesitaba manifestarse con una nueva forma. Jesús fue entonces el iniciador de esa nueva era. Jesús el Cristo, fue de hecho el héroe divino de la nueva edad.
Nosotros, los gnósticos, no estamos en contra de ninguna religión porque esto sería absurdo. Todas las religiones son necesarias. Todas las religiones son manifestaciones diversas de la religión cósmica universal e infinita. Lo grave, lo lamentable, sería un pueblo sin religión. Creemos que todas las escuelas religiosas, credos, etc., cumplen su misión enseñando. Lo importante es que la gente siga la senda de la comprensión y del amor. El amor no perjudica a nadie, no daña a nadie. La Gnosis es la llama de donde salen múltiples religiones, escuelas espirituales, creencias, etc. La Gnosis es Sabiduría y Amor.
P.: ¿Ustedes, los gnósticos, aceptan los Sacramentos cristianos?
R.: Obviamente que aceptamos los Sacramentos cristianos, pero en su versión real. Los Sacramentos son maravillosos y tienen explicaciones realmente trascendentales y prácticas para la vida del ser humano.
P.: ¿Qué me quiere usted decir con eso?
R.: Simplemente que las gentes reciben los Sacramentos cristianos como una simple formalidad religiosa, sin saber el por qué de cada Sacramento. Esto es muy triste porque, en el fondo, las gentes no aumentan su fe debido a que no saben llevar a la práctica verdadera dichos Sacramentos.
P.: Pero, oiga usted, eso no es culpa de las gentes...
R.: Ciertamente, amigo mío, no es culpa de las gentes, pero sí de los líderes religiosos de variadas religiones que se hacen llamar “cristianas”.
P.: Bueno, pues entonces dígame, ¿cómo conciben ustedes el Bautismo?
R.: El Bautismo es una ceremonia sacramental que contiene, en sí misma, elementos teológicos y metafísicos muy importantes. Asimismo, el bautismo es el preámbulo de algo maravilloso que más tarde, en la edad adulta, la persona bautizada podrá verificar mediante la práctica. Ese “algo maravilloso” es la ciencia de la Alquimia. Dicha ciencia que hoy ha sido vilipendiada por los intelectuales y filósofos materialistas de nuestros días, tiene un fundamento real y muy sagrado. Mediante la Alquimia ciertamente el ser humano cumple con los preceptos del Bautismo. Siempre se ha dicho que, mediante el Bautismo, borramos de nosotros el pecado original cometido por Adán y Eva, cuando cometieron el delito de desobedecer a los seres divinos y mordieron la manzana del deseo. Todo esto hay que entenderlo, querido amigo. Hay que saber, por ejemplo, que Adán y Eva no fueron una pareja única viviendo en el famoso Paraíso (estado de Conciencia angelical). Adán representa a todos los hombres y Eva representa a todas las mujeres que vivían en tiempos de la Lemuria. La Lemuria, hoy desaparecida bajo las aguas del océano Pacífico, existió realmente como continente. En esos tiempos lemúricos fue cuando la humanidad cometió por primera vez el delito o pecado llamado “FORNICACIÓN”. A partir de allí, la humanidad se acostumbró a perder sus aguas sexuales, y esto originó el Ego animal dentro de la humana criatura. Por eso, en el Bautismo recibimos las aguas bautismales y la sal de la Sabiduría, y nuestros padres o padrinos tienen en sus manos un cirio o veladora para significar que, mediante la simbólica sal y el agua, recibiremos el Fuego Sagrado que habrá de iluminarnos un día y que desintegrará totalmente nuestro Ego múltiple y animal. Indubitablemente, amigo mío, no puedo en estas cuartillas explicarle hondamente todo lo que simboliza la sal y todos los pormenores del agua bautismal, pues eso implicaría una cátedra gnóstica sobre la Alquimia. Mediante la Alquimia podemos recuperar la Castidad en la mente, en el corazón y en el sexo. Esto es lo que hace verdaderamente trascendental el Sacramento del Bautismo. Algunas religiones cristianas, como la ortodoxa griega, mantienen aún ciertos elementos antiquísimos relacionados con el Bautismo. Por ejemplo, en la ceremonia bautismal se le pide, ante todo, al padrino del niño que va a ser bautizado, que conjure a Satanás (al Ego animal) haciendo la cruz con un soplo de aire hacia los cuatro puntos cardinales. Esto es significativo porque el soplo de aire nos pone en relación con el hálito divino que todos llevamos dentro, y que está constituido por nuestros principios anímicos. Igualmente, en la práctica de la Alquimia, juega un papel preponderante el control de la respiración. El Aire, el Agua, el Fuego y la Tierra son los cuatro elementos que operan dentro de nosotros el milagro de nuestra Iluminación. Esos cuatro elementos están representados dentro de nosotros. El aire lo inhalamos constantemente, el agua la llevamos en los líquidos linfáticos, la sangre y las energías creadoras. La tierra está representada por nuestros huesos, y el fuego por nuestro erotismo. Aprendiendo a manipular estos elementos, mediante la Alquimia, podemos ciertamente borrar de nosotros el pecado original cometido por los ancestros de la humanidad y que no es otro que la FORNICACIÓN.
P.: Francamente, ustedes, los gnósticos, parecen tener respuestas para todo...
R.: Déjeme decirle que, humildemente, la Gnosis es la fuente primaria de donde emergieron todos los Sacramentos de las antiguas tradiciones cristianas, musulmanas, budistas, taoístas, hinduístas, etc., etc., etc.
P.: ¿Y, cómo ven ustedes, según la Gnosis, el Sacramento de la Primera Comunión?
R.: Ése es otro bellísimo Sacramento que, igualmente, está lleno de simbolismos. Recuerde usted que la Primera Comunión se realiza cuando llegamos a la pubertad, es decir, cuando empiezan a manifestarse en el niño o niña púber, las fuerzas sexuales. En el antiguo Egipto, era en la pubertad cuando se les enseñaba por primera vez a los hijos de los sacerdotes la manera de controlar sus energías creadoras. De esta manera se dice que con la Primera Comunión recibimos el cuerpo de Cristo, es decir, del Chrestos Cósmico, la energía solar cósmica que se encuentra bajo la forma del germen sexual contenido en nuestras gónadas sexuales. Esa energía pujante que es la fuente de toda vida, está simbolizada por la Hostia de Consagración, la cual recibimos el día de dicho Sacramento. Por eso, el niño va vestido de manera muy especial e igualmente la niña, pues dichas vestimentas alegorizan las vestiduras anímicas que deberemos crear en el futuro mediante el Sacramento de la Alquimia. La niña lleva un librito entre sus manos, y dicho libro simboliza el Mercurio de los Sabios medievales conocedores del Arte transmutatorio.
P.: ¿Podría explicarme, de la misma manera, el Sacramento de la Confirmación?
R.: Con el mayor gusto. La Confirmación, como lo dice el mismo término, no es otra cosa que un Sacramento mediante el cual la persona confirma su fe en los Sacramentos anteriormente recibidos, y su continuidad dentro de su religión. Cuando recibimos la Confirmación, se nos coloca un poco de ceniza en la frente y se nos dice: “Polvo eres, y en polvo debes convertirte”. Esta frase va dirigida contra el Ego animal que todos los seres humanos llevamos dentro. Ciertamente con el Sacramento del Bautismo y de la Primera Comunión, nosotros nos confirmamos en la resolución de eliminar el Yo animal mediante la práctica de dichos Sacramentos. Por eso, el sacerdote u obispo que nos confirma, anteriormente nos decía: “Yo soy el obispo de Roma y, para que no se te olvide, ¡toma!”. Acto seguido recibíamos una bofetada en la mejilla, para invitarnos a salir del sueño de la Conciencia, a despertar a la realidad y a separarnos de la fascinación en la que estamos normalmente sumidos. Por ese mismo motivo se nos hacía recitar el Credo cristiano, la Salve, el Padre Nuestro, etc. De esta manera se verificaba que todo aquello que nos comenta el Credo, la Salve y el Padre Nuestro estaba realmente comprendido dentro de los niveles de nuestra mente y estamos decididos a realizarlo en nuestra vida.
P.: Hábleme, por favor, del Matrimonio como Sacramento cristiano...
R.: Con mucha alegría me permito decirle que el Matrimonio implica la cristalización definitiva de todos los Sacramentos anteriormente recibidos. Obsérvese que la ropa o vestimenta que llevan los novios, son similares a los que llevamos cuando fuimos bautizados. La novia y su hermoso vestido o el novio y su traje especial, nos hablan de la creación de nuestros Cuerpos Existenciales mediante el Sacramento de la Alquimia. Todos los elementos que intervienen en el Sacramento matrimonial son altamente simbólicos. No nos detendremos a analizar todo ello en estos párrafos porque eso implicaría explicarle muchas otras cosas que desarrollaremos más adelante. Pero sí que le explicaremos algo hermoso dentro de esta ceremonia. Nos referimos a las “arras” o monedas alegóricas de color dorado que el novio entrega a la novia delante del sacerdote. Esas monedas, en total trece, constituyen el símbolo según el cual los novios se proponen conquistar los trece Cielos de Conciencia, trece Aeones gnósticos, o trece Sephirotes de la Cábala hebraica. Todo eso hace referencia a la liberación absoluta a la cual aspiramos todos los que ansiamos el reencuentro con Dios, con el Ser. Obviamente las monedas son el símbolo que nos habla de que todo hay que pagarlo y nuestra liberación absoluta hay que pagarla con la práctica de los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia: Morir (muerte de nuestros Agregados Psicológicos o Yoes abismales), Nacer (creación de nuestros Cuerpos Existenciales o Cuerpos Mercuriales) y Sacrificio por la humanidad (amar a nuestros semejantes y ayudarlos en sus necesidades).
P.: Y, de la Extrema Unción, ¿qué nos puede decir la Gnosis?
R.: El Sacramento de la Extrema Unción es también importantísimo. Mediante la Extrema Unción el sacerdote da la Hostia de Consagrar al agonizante, y antes le realiza también la ceremonia de la Confesión. Esto tiene raíces milenarias. En el antiguo Egipto, el sacerdote de Osiris (el Cristo de la religión egipcia) se acercaba al agonizante y, mediante una ceremonia llamada gnósticamente “Pratimokcha”, el agonizante relataba todos los delitos cometidos en su vida que estaba por finalizar y, entonces, el sacerdote hacía de intermediario entre el agonizante y las Jerarquías Divinas. Dichos sacerdotes tenían la Conciencia despierta y se comunicaban con la Gran Ley Divina pidiendo o suplicando perdón para la persona que estaba a punto de partir hacia la región de los muertos.
P.: Esto me resulta maravilloso, increíble, portentoso. Pero, ¿por qué hoy los sacerdotes no realizan estas cosas por nosotros en la hora de la muerte?
R.: Porque todas estas cosas sacramentales han ido desapareciendo del contexto religioso cristiano de nuestros días, a causa de la degradación de algunas religiones cristianas y de sus propios preceptores que hoy tienen la Conciencia dormida. En consecuencia, ellos son ciegos guías de ciegos y de esta manera no vamos a ninguna parte.
P.: ¿Y, entonces, por qué hay tantas luchas religiosas actualmente?
R.: Las luchas religiosas tienen su origen en la ignorancia, que produce entonces dogmas, prejuicios, preconceptos de toda índole. Esta ignorancia se arropa entonces con el manto del fanatismo, y de todo ello devienen una serie de actos totalmente contrarios a los mismos preceptos religiosos. La verdadera religión jamás aceptaría dogmas, pues una religión dogmática está condenada al fracaso desde que nace. La religión ha de ser demostrable, vivenciable, experimentable, para poder entonces redimir a las Almas.
Escuchar frases como “yo tengo la verdad” o “mi religión es la única que sirve”, resulta absurdo en gran manera y denota ignorancia manifiesta.
Sin embargo, siguiendo en este orden de ideas, debemos tener en cuenta algo en extremo importante: todos los preceptos, enseñanzas e indicaciones de los cultos religiosos, de nada servirían si uno no los puede experimentar en sí mismo.
Por eso, nosotros los gnósticos, en cuestión de religión, estudiamos la religiosidad en su forma más profunda. La Gnosis estudia la “ciencia de las religiones”.
P.: ¿Es posible experimentar todo eso de lo cual nos hablan las religiones?
R.: La religiosidad que nosotros buscamos es altamente científica. No se conforma, la Gnosis, con aceptar la existencia de un Dios sentado en un trono, juzgando a los vivos y a los muertos. El gnóstico crea la fe en base a la experiencia, a la vivencia, a la comprobación, y no en base a teorías. Por estos tiempos en que vivimos, la religión se divorció de la ciencia y la ciencia de la religión. Unos luchan contra otros, los otros contra los unos. Todos se sienten en posesión de la verdad, nadie se siente equivocado.
Sin embargo, la religión que desprecia la ciencia es una religión hueca, fanática y dogmática en un cien por cien. La ciencia que rechaza la religión es una ciencia materialista, atea, carente en su totalidad de valores y de principios. No está en los opuestos el bálsamo que busca el que anhela la Verdad. Tesis y antítesis deben saltar hacia la síntesis; debemos entrar en el espiritualismo científico y en una ciencia espiritual. Hay necesidad de dejar a un lado el dualismo conceptual, es urgente, inaplazable, afiliarnos a un monismo trascendental; se necesita de la ciencia religiosa y de una religión científica.
P.: Esto que usted me está diciendo es tremendamente revolucionario...
R.: Por eso resulta caduco pensar en la Gnosis como una simple corriente metafísica introducida en el seno del cristianismo. La Gnosis constituye una actitud existencial con caracteres propios, enraizada en la más antigua, elevada y refinada aspiración esotérica de todos los pueblos, cuya historia, lamentablemente, no es bien conocida por los historiadores, teólogos, sociólogos y antropólogos de nuestro tiempo.
P.: Redondeando conceptos, ¿podría usted decirme si la Gnosis cree o acepta a un Dios supremo?
R.: Todas las naciones tienen a su primer Dios o Dioses como andróginos; no podía ser de otro modo, puesto que consideraban a sus lejanos progenitores primitivos, sus antecesores, de doble sexo, como seres divinos y Dioses santos, lo mismo que hoy hacen los chinos en el Taoísmo.
En efecto, la concepción artificiosa de un Jehová antropomórfico, exclusivista, independiente de su misma obra, sentado allá arriba en un trono de tiranía y despotismo, lanzando rayos y truenos contra este triste hormiguero humano, es el resultado de la ignorancia, mera idolatría intelectual.
Esta concepción errónea de la Verdad, desafortunadamente se ha apoderado tanto del filósofo occidental, como del religioso afiliado a cualquier credo desprovisto completamente de los elementos gnósticos.
Lo que los gnósticos de todos los tiempos han rechazado, no es al Dios desconocido, Uno y siempre presente en la Naturaleza, o la Naturaleza in abscondito, sino al Dios del dogma ortodoxo, a la espantosa deidad vengadora de la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente).
La divinidad suprema, gnósticamente hablando, podría definirse como “AGNOSTOS THEOS”, el Espacio Abstracto Absoluto de la Cábala hebrea. Es el Dios ignorado, desconocido. La realidad Una de la cual emanan los Elohims (Ángeles o Dioses) en la aurora de cualquier creación universal.
JAH-HOVAH, el Padre-Madre secreto de cada uno de nos, es, por tanto, el auténtico JEHOVÁ.
IOD como letra hebrea representa, asimismo, al MEMBRUM VIRILE (el principio masculino). EVE, HEVE (EVA), lo mismo que HEBE, la Diosa griega de la juventud y la novia olímpica de Heracles, es el YONI, el cáliz divino, el eterno femenino.
El divino Rabí de Galilea, en vez de rendir culto al Jehovah antropomórfico de la judería, adoró a su divino macho-hembra (Jah-Hovah), el Padre-Madre interior.
P.: ¿Aceptan ustedes los diez mandamientos de Moisés?
R.: Claro que sí, pero debo decirle que, esotéricamente, en realidad existen 22 mandamientos por los cuales debe regirse la vida de todo hombre que se precie de bueno ante los ojos del Creador...
P.: ¿Pero...qué está diciendo usted?, yo jamás había oído hablar de 22 mandamientos. ¿De dónde se ha sacado usted esa afirmación?
R.: Permítame decirle que los diez mandamientos que presenta la religión judeo-cristiana y que fueron entregados a la humanidad por Moisés, no lo son todo. Lo que sucede es que la humanidad no estaba, en tiempos de Moisés y de Jesús, preparada para recibir públicamente las 22 sendas o 22 mandamientos que conducen a la verdadera y auténtica santidad del Alma. La Cábala egipcia y la Cábala hebrea siempre enseñaron 22 mandamientos a sus devotos más avanzados y que habían profundizado en los Misterios del Ser.
P.: Otra vez me deja usted desconcertado. Podría usted decirme ¿qué es eso de la Cábala?
R.: Con mucho gusto, amigo mío. La Cábala es la ciencia religiosa que desvela totalmente los textos religiosos cristianos, hebreos, egipcios, persas, sufíes, etc. Existen muchas formas de Cábala según lo que se quiera desvelar. Así, por ejemplo, existe la Cábala numérica que desvela el misterio de las cifras o números que se citan en los textos religiosos, pero también existe la Cábala fonética que nos explica el por qué de los nombres bíblicos o talmúdicos, o sánscritos, etc. Existe también la Cábala simbólica para interpretar el misterio de los símbolos sagrados, etc., etc., etc. Y es por ello que el abecedario judío posee 22 letras hebraicas, y ésa es la razón de 22 Arcanos Mayores presentes en la religión egipcia antigua, y que hoy por hoy están sintetizados en eso que popularmente se llama el “Tarot”.
