Respondiendo Inquietudes 5/5
(extraído del libro Ontología Gnóstica)
P.: Quisiera preguntarle ahora qué opinan los gnósticos acerca de las apariciones de la Virgen.
R.: Pues tengo que decirle que, ciertamente, Dios Madre, es decir, el aspecto femenino de Dios, tiene el poder de aparecerse bajo diferentes formas cuando y donde quiera. Debe usted saber que las Vírgenes de todas las religiones no son más que derivaciones o desdoblamientos de la Madre Cósmica o Virgen Universal. Los antiguos egipcios llamaron a esa Madre del Universo con el nombre de "Nut", los aztecas del México antiguo la llamaron "Omecihuatl", los hindúes en la India la llaman "Mulaprakriti", y nosotros en la Gnosis la denominamos “Madre Cósmica”. Ella ha sido la creadora de los Universos, Galaxias, Sistemas Solares y planetas que existen en el Espacio. Ella es la Materia Cósmica autoconsciente que aborrecen los secuaces del materialismo dialéctico y del materialismo histórico. Ella también se desdobla en todas las Vírgenes de todas las religiones de nuestro mundo, y es ella quien se desdobla como nuestra Madrecita Interior particular de la cual hablamos cuando desvelamos el cuarto mandamiento cristiano. Pues sucede que a veces esa Madre Cósmica quiere dar un mensaje a un pueblo o nación en particular y se manifiesta ante las multitudes, ya sea como una aparición dentro de una gruta, dentro de una casa, en una montaña, etc., etc. Cuando ella, la Madre Cósmica, hace estas apariciones, suele dar mensajes importantes para el mundo. Recuerde usted, sin ir muy lejos, la aparición de la Virgen de Fátima a aquellos niños pastores portugueses y las profecías que ella pronunció a estos infantes. Igualmente recuerde usted la veneración que se hace de la Virgen aparecida en el santuario de Lourdes, en Francia, lugar al cual acuden miles de peregrinos a curarse con el agua que brota de la fuente en la cual se apareció dicha Virgen. Empero, hemos de advertirle de que no siempre todo lo que brilla es oro, y existen también apariciones inventadas por gentes fanáticas que, llenas de mitomanía, dicen que la Virgen les da mensajes a diestra y siniestra. Esto no es cierto. La Virgen es algo muy sagrado y no anda dando mensajes a cada rato. Primero porque no lo merecemos en esta época caótica, y segundo porque la Virgen sólo se manifiesta cuando realmente ella juzga que es muy necesario.
P.: ¿Y qué me dice usted de esas personas que dicen haber recibido un don de la Virgen para curar, y hacen curaciones?
R.: Pues igualmente le digo que eso es posible. En tal caso se trata de que la Divina Madre interior de una persona le otorgue ese don para que en su nombre haga milagros de curación. No olvide usted que los Apóstoles tenían cada uno determinados dones o poderes. Esto sucede cuando la persona trae valores espirituales de otras existencias, porque los ha creado con una vida recta y con el desarrollo de sus facultades extrasensoriales; o porque en esta existencia la Divina Madre Interior de esa persona le quiere dar fe consciente a la misma y le otorga ese don. Empero, nuevamente tenemos que advertirlo: que también aquí suele meter el Diablo la cola, es decir, existen personas que son engañadas por sus propios Agregados Psicológicos que los hacen sentirse profetas, adivinos, curadores, etc., etc., etc. Y lo peor es que a lo mejor esas personas tuvieron en el pasado tal o cual facultad metafísica, y ahora los Yoes le manipulan dicha facultad haciéndolo sentirse como individuo divino, puro, santificado, llegando a atraer determinadas energías que no siempre son divinas, y pueden llegar a curar a algunas personas. Existe un proverbio que dice: “DEMONIUM EST DEUS INVERSUS” (el demonio es Dios a la inversa). Y es muy cierto que también con poderes siniestros es posible curar personas, pero en tal caso las personas curadas quedan ligadas a esas fuerzas siniestras como pago por sus recuperaciones, y esto es grave…
P.: ¿Y cómo puedo yo diferenciar a un buen sanador de ese otro curandero que posee poderes siniestros?
R.: Si usted estudia la Gnosis le enseñaremos cómo desenmascarar a los falsos curanderos. Pero, en todo caso, usted vigile si esa persona que cura anda cobrando dinero por sus curaciones, y observe qué tipo de vida lleva ese curandero. Así, por ejemplo, si es borracho, adúltero, iracundo, etc., etc., pues salta a la vista que se trata de un falso curandero o de alguien que simplemente les sirve a las tinieblas.
P.: Pero la persona que cura tiene derecho a vivir…
R.: Mire usted, cuando la divinidad otorga un don a una persona, también se encarga de velar porque a esa persona no le falte el pan, al abrigo y el refugio. Por lo tanto es un gravísimo delito cobrar dinero por curar a alguien. Quien cura realmente a través del curandero, es el Espíritu Santo, que es quien da los poderes a los hombres cuando lo cree necesario.
P.: Pero según esto que usted me está diciendo, los médicos de hoy en día están atentando contra la divinidad…
R.: Pues si le tengo que decir la verdad, le diré que sí. El mismo Paracelso, cuyo nombre completo era “Teofastro Bombastro Aureolus Paracelsus”, dijo en una ocasión: “La medicina no se estudia, se adquiere como don divino”. Y déjeme decirle que Paracelso es uno de los Padres de la Medicina y está considerado como uno de los baluartes de la ciencia médica. Pero sumado a todo esto, recuerde usted a Hipócrates, otro de los Padres de la Medicina, que fue el realizador del Juramento Hipocrático que recitan todos los médicos cuando reciben sus títulos en las universidades de hoy en día. Ese juramento establece, entre otras cosas, que no se hará nunca negocio con la medicina, y establece asimismo que el médico curará por igual al rico que al pobre. Ahora respóndame usted: ¿acaso hoy se trata igualmente al pobre que al rico en las clínicas u hospitales?
P.: Pues, la verdad, es que… no.
R.: Entonces usted me está dando la razón. Hoy la medicina se ha vuelto un negocio, y a veces hasta un negocio sucio en el que intervienen intereses farmacéuticos, médicos y administrativos que llegan a constituir verdaderas mafias. Que me disculpen los médicos de vocación generosa y real, porque sí que los hay, pero el resto entra en esta complicada red de intereses obscuros que nada tiene que ver con la maravillosa profesión médica.
P.: Pero ¿cómo vivirían los médicos si no cobrasen un salario profesional?
R.: Permítame recordarle que en la antigua China y en algunos pueblos recónditos de la China actual, el médico era y es un sujeto al que se le pagaba una especie de diezmo mientras las personas no estaban enfermas. Pero cuando una persona enfermaba, entonces se le dejaba de pagar dicho diezmo porque se consideraba que dicho médico no había sido capaz de evitar que esa persona cayera enferma. Una vez que la persona recobraba su salud, entonces se le volvía a pagar el diezmo. El médico entonces podía vivir con los diversos diezmos que diversas personas le pagaban, y estaba siempre vigilante para que las gentes no cayeran enfermas. Pero observe usted aquí algo interesante: mientras ese medico curaba no cobraba, porque ellos, los antiguos médicos chinos, sabían que la medicina no se puede cobrar porque es un don de Dios.
P.: ¿Creen ustedes que una plegaria puede sanar a un enfermo?
R.: Indudablemente que sí. Le voy a decir algo importante y es que Paracelso e Hipócrates son Maestros de la Medicina Eterna, es decir, son Adeptos que poseen el don de curar eternamente. Si usted se concentra en ellos, enciende una velita y los llama en el nombre del Cristo, y les ruega una curación determinada, ellos escucharán su plegaria y, de acuerdo a los méritos que tenga el enfermo ante la Gran Ley, pues lo curarán de su enfermedad. Nosotros los gnósticos conocemos sistemas esotéricos por medio de los cuales nos ponemos en contacto con los Maestros de la Medicina Eterna, y rogamos por los enfermos del mundo que están en cárceles, hospitales, manicomios, clínicas o simplemente abandonados en cualquier rincón del planeta. Estos Maestros del Rayo de la Medicina acuden a esos lugares y hacen las curaciones que la Ley les permite realizar de acuerdo al Karma y al Dharma del enfermo.
P.: ¿Podría la Gnosis descifrarme el PADRE NUESTRO?
R.: Con mucho gusto, amigo mío. Recuerde usted que esa oración comienza diciéndonos:
PADRE NUESTRO: Porque ciertamente él es el Padre de todas las criaturas. El Ser está implícito en todo lo que es, toda la Creación, y nosotros somos parte de ella.
QUE ESTÁS EN LOS CIELOS: Porque el SER vive en las dimensiones superiores del Espacio y en las profundidades de nosotros mismos.
SANTIFICADO SEA SU NOMBRE: Porque ya le expliqué que el nombre del SER es algo sagrado que no debemos jamás pronunciar en vano.
VENGA A NOSOTROS TU REINO: El reino del SER es el reino de la gloria, del poder espiritual y material, y de la fuerza. El reino del Padre, del SER, es el reino de la felicidad verdadera, de la verdad, de la justicia, del amor en su verdadero sentido, etc. Y nosotros ansiamos estar en su reino.
HÁGASE TU VOLUNTAD, ASÍ EN LA TIERRA COMO EN LOS CIELOS: Nosotros debemos hacer la voluntad del SER y no la voluntad del EGO, O DE LOS MÚLTIPLES EGOS QUE LO CONSTITUYEN. Debemos hacer la voluntad de nuestro Real Ser en los mundos internos y en el mundo físico. Cuando eso suceda significará que estaremos unidos a él y no caeremos en tentación ni en el mundo físico ni en los mundos suprasensibles de la Naturaleza o Espacio hiperdimensional. La humanidad siempre hace la voluntad de sus Agregados Psicológicos, y por eso el Padre siempre la está castigando, porque mientras vayamos contra la voluntad del Padre, tan solo atraeremos hacia nosotros distintos tipos de Karma.
DADNOS HOY EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA: El pan que solicitamos en esta parte de la oración no es tan solo el pan material sino, además, el pan supersubstancial del Espíritu. Dicho pan está constituido por los distintos eventos que él nos trae a nuestras vidas, y que nos deben servir para reflexionar y ahondar en nosotros mismos. Estos eventos pueden ser agradables o desagradables. A los eventos desagradables los llamamos en la Gnosis “gimnasios psicológicos”, porque nos ayudan a fortalecer los músculos del Espíritu cuando los superamos.
Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES: Debemos rogar al Padre que nos perdone nuestros Karmas actuales o de vidas pasadas, pero para que él nos perdone debemos nosotros también perdonar las deudas que otros han contraído con nosotros, ya sean éstas de carácter moral, psicológico, ético... En otras palabras, debemos perdonar los errores que otros han cometido contra nosotros. De esta manera el Padre también nos escuchará cuando le roguemos que nos escuche y nos perdone nuestras barbaridades.
Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: Porque sólo el Padre tiene poder para alejar las fuerzas del mal que nos quieren hacer caer en las tentaciones del YO. Teniendo en cuenta que el Alma es débil, sólo el Padre puede ayudarla para que no sucumba ante la influencia maquiavélica del EGO ANIMAL.
Y LÍBRANOS DE TODO MAL. AMÉN.: El Padre, el SER, puede librarnos de todo mal, de toda acechanza, de toda fuerza siniestra externa o interna que quiera arrastrarnos hacia la degeneración o involución; empero, para ello debemos cooperar con él. Recuerde usted siempre, apreciado amigo, que “Dios no tiene hijos preferidos, pero sí hijos que lo prefieren”. ¿Está usted complacido?
Muchísimo, muchísimo. En verdad jamás me habían explicado, de esta manera tan hermosa, esta antiquísima y sagrada plegaria. Ahora me nace recitarla con más fervor y más fe en ella. Mil gracias a la Gnosis...
P.: Existen religiones en las cuales militan sacerdotes que se han ido a las montañas de Suramérica, por ejemplo, a formar guerrillas armadas para luchar por los pobres o desposeídos. ¿Cómo ve la Gnosis este fenómeno?
R.: Pues francamente, permítame decirle que esos sacerdotes se equivocaron de vocación. Ellos deberían haber tomado la carrera de las armas y, si querían, pues irse a luchar por una causa a favor de los pobres. Pero resulta absolutamente ridículo y hasta blasfemo, que un servidor de Dios se vaya a la montaña a matar gentes queriendo solucionar el problema del hambre. Eso está fuera de la ley de los hombres y fuera de la Ley Divina. No se puede servir a Dios y al Diablo a la vez. O se es un buen sacerdote o se es un matón, pero ambas cosas a la vez no se pueden concebir en una misma persona. El sacerdote está para orientar a las Almas, para hacerlas comprender sus errores, para mostrarles el camino de la rectitud, etc., etc., pero jamás para empuñar las armas y conseguir sus propósitos mediante la violencia.
P.: He sabido que, cuando los europeos llegaron a América “con el fin de colonizarla”, los sacerdotes católicos ordenaron la quema de muchos códices que contenían fórmulas médicas ceremoniales, explicaciones sobre el origen del Universo, las ideas de aquellos pueblos acerca de su ética, etc. ¿Cómo ve la Gnosis este acto por parte de esa Iglesia?
R.: Pues lo vemos como un acto terrorista y un ultraje que se hizo, por parte de esa iglesia, a los pueblos de América, desde el Norte hasta el Sur. Con este acto se destruyó, en gran parte, la historia original de aquellos pueblos indígenas, con el pretexto de que esos códices eran considerados entonces, por los señores inquisidores, como “malignos”. Posteriormente se quemó en hogueras públicas a muchos sacerdotes Olmecas, Aztecas, Zapotecas, Mayas, Chibchas, Incas, etc., porque se les consideraba impuros y amigos de Satanás.
P.: ¿Y de la Inquisición qué nos puede la Gnosis decir?
R.: La Inquisición es una negra y terrorífica historia de la Iglesia Católica durante la Edad Media y finales de la misma. Durante este período se quemó en las hogueras inquisitoriales a muchas personas inocentes y gentes de gran valor cultural o científico, por el simple hecho de tener unos conceptos revolucionarios que no comulgaban con los dogmas del Catolicismo. Fueron actos de barbarie humana cometidos en nombre de una “fe religiosa”. Eso es el colmo de los colmos.
P.: ¿Qué opina la Gnosis de San Malaquías?
R.: San Malaquías fue un místico con grandes poderes clarividentes, pues fue capaz de vislumbrar una larga lista de Papas; y en la misma, describe cuál sería el emblema o el lema que caracterizaría a cada Papa. Además, explica hasta cuándo dura el Papado Romano. Hasta ahora no se ha equivocado en sus profecías ni en la descripción del lema que ha caracterizado a los Papas en su trayectoria.
