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PRINCIPIOS GNÓSTICOS
Es necesario
ahora profundizar en algunos de los PRINCIPIOS que han caracterizado a la
Gnosis de todos los tiempos.
Aquel que no
se ha interesado nunca en bucear en el extenso mar de los fundamentos
doctrinarios de la eterna Gnosis, es fácil que caiga en la tentación de
formarse una idea rápida de lo que implica este conocimiento revelador, y,
consecuentemente, poco objetiva y real.
Se acusa,
por ejemplo, al gnosticismo de ser una doctrina corporal y sensual, pero
quienes así han procedido, ignoran los postulados gnósticos acerca de la
condición del hombre actual en el marco de la creación. Es indudable que la
humanidad se ha ido degenerando con el pasar de los siglos, y para corroborar
esto, basta mirar las negras páginas de la negra historia y nos daremos cuenta
de que, en vez de hacernos mejores, nos hemos vuelto peores en todos los
sentidos.
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El
gnosticismo jamás ha aceptado ni aceptará nunca la salvación del Alma por un
simple acto de fe, pues esto equivaldría a aceptar que la mecánica evolutiva
del tiempo termina haciéndonos a todos perfectos. Lo cual hace entonces
innecesarios todos los sufrimientos soportados por todos aquellos mártires,
enviados, iluminados o profetas en su intento por mostrar al hombre una vía de
regeneración y salvación.
Es por esta
razón por la cual algunos grupos gnósticos antiguos expresaron: «Yo sufro en
mi vestidura corporal a la que ellos (los Yoes psicológicos) me
trajeron, y me arrojaron (del círculo de la eternidad) a este valle (de
la existencia)».
No es la
GNOSIS una doctrina que odia el cuerpo, sino una ideología que comprende que el
hombre es prisionero de la naturaleza y de un gran número de leyes que ella
posee, y es por esto que otras agrupaciones gnósticas como la antigua
congregación de Benarés, exclama:
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