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LA PRAXIS DE LA GNOSIS
Las teorías han llenado el mundo
de confusión y de problemas. El caos en que se encuentra la humanidad es fruto
del intelecto mal utilizado.
Francamente he de decirles a
ustedes que la erudición sin experimentación sólo nos lleva al conflicto y a la
lucha de los conceptos antitéticos.
No podemos negar que hoy,
precisamente, existen dos tendencias en el mundo que luchan a muerte por la
supremacía. En primer lugar tenemos la corriente espiritualista, formada por
todas las religiones, escuelas y creencias. Por otra parte tenemos nosotros la
corriente materialista con su dialéctica, etc.
La corriente espiritualista
piensa que ella, absolutamente ella, tiene la verdad. La corriente materialista,
ateísta, supone que también tiene la verdad. La corriente espiritualista rinde
culto al Dios-Espíritu, no importa qué nombre se le dé: Alá, Brahma, Dios, etc.
La corriente materialista rinde
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culto al Dios-Materia, no importa
tampoco el nombre que se le dé.
Son dos corrientes. La
espiritualista se fundamenta en sus teorías. La materialista en las suyas.
¿Quién tiene pues la razón? ¿Los de la derecha o los de la izquierda?
Sin querer herir delicadas
susceptibilidades diremos que ni unos ni otros conocen realmente eso que es la
verdad.
Los fanáticos del espiritualismo
y del materialismo han llenado el mundo de teorías, hipótesis y suposiciones
que jamás han sido experimentadas.
“El hombre que no
pone en práctica su metafísica es como un asno cargado de libros”, decía Mahoma.
Las teorías ya se volvieron
cansonas, y hasta se venden y revenden en el mercado... Entonces ¿qué?
Los autores se contradicen a sí
mismos en sus obras. El pobre lector tiene que beber en la copa amarga de las
dudas.
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