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NATURALEZA MASCULINA-FEMENINA DE DIOS
Serían muchos los
aspectos que la Gnosis de todos los tiempos vendría a clarificarnos en materia
teológica, toda vez que ella es la
fuente suprema en la que se puede abrevar cuando se tiene sed de conocimiento
integral. A menudo nos hemos ido acostumbrando a aceptar opiniones dogmáticas
sobre temas tan controversiales e interesantes como, por ejemplo: ¿Cuál es la verdadera
naturaleza de Dios? ¿Cuál es la vía para llegar a experimentar nuestra unión
con lo divinal? ¿Existe realmente la posibilidad de alcanzar la famosa Iluminación a la que aspiraron todos los
primitivos cristianos, místicos y ascetas medievales y, en general, todos
aquellos que ansían de verdad encontrar el conocimiento supremo? Escudriñemos,
pues, al menos una parte de todo este mar teológico interesantísimo, de la mano
de algunos entendidos…
Primeramente hagamos
mención de la eminente doctora Elaine Pagels, autora de muchos tratados e
investigaciones acerca de los gnósticos. En una de sus obras, LOS
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EVANGELIOS GNÓSTICOS,
esta investigadora pone de relieve la grandeza de la gnosis, al haber sido
capaz esta última de definir la naturaleza masculina y femenina de Dios,
veamos:
A diferencia de muchos
de sus contemporáneos entre las deidades del cercano oriente antiguo, el Dios
de Israel no compartía su poder con ninguna Divinidad femenina, ni era divino
esposo o amante de ninguna otra. A decir verdad, la ausencia de simbolismo
femenino referente a Dios caracteriza al Judaísmo, al Cristianismo y al
Islamismo en notable contraste con las demás tradiciones religiosas del mundo,
ya sean de Egipto, Babilonia, Grecia y Roma, o de África, la India y América
del Norte, donde abunda el simbolismo femenino. Hoy día los teólogos judíos,
cristianos e islámicos se apresuran a señalar que a Dios no se le debe
considerar atendiendo a ninguna clase de términos sexuales. A pesar de ello, el
lenguaje real que utilizan cotidianamente para el culto y la oración, trasmite
un mensaje distinto: ¿qué persona educada en la
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