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ilusiones. Así, según
el pasaje que los estudiosos llaman la parábola de la pesadilla, vivían como si
estuvieran profundamente dormidos y se encontraban en sueños turbadores. O bien
hay un lugar hacia el que huyen o, sin fuerzas, vienen de hacer perseguido a
otros, o descargan golpes, o los reciben ellos, o han caído desde lugares
altos, o se remontan en el aire aunque ni siquiera tienen alas. De nuevo, a
veces, es como si la gente les estuviera asesinando, aunque ni siquiera hay
nadie que los persiga, o ellos mismos matan a sus vecinos, pues se han manchado
con su sangre. Cuando todos los que pasan por estas cosas se despiertan no ven
nada, ellos que estaban en medio de estos trastornos, porque no son nada. Así
ocurre con aquellos que han alejado la ignorancia de sí como sueño, dejando sus
obras detrás en la noche… Esta es la forma en que todo el mundo ha actuado,
como si estuviera dormido en el momento en que era ignorante. Y esta es la
forma en que ha llegado al conocimiento, como si se hubiera despertado.
Los
gnósticos decían que una persona así,
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mora en la deficiencia
(lo contrario de la satisfacción). Porque la deficiencia consiste en
ignorancia: “Como con la ignorancia de alguien, cuando llega a tener
conocimiento su ignorancia se evapora por sí sola; del mismo modo que la
oscuridad desaparece cuando aparece la luz, también la deficiencia se evapora
con la satisfacción. La ignorancia de uno mismo es también una forma de
autodestrucción. Según el Diálogo del Salvador, quien quiera que no entienda
los elementos del universo y de sí mismo, está destinado al aniquilamiento:
Si uno no entiende cómo nació el fuego, se quemará
en él, porque no conoce su raíz. Si uno no entiende primero el agua, no sabe
nada… Si uno no entiende cómo nació el viento que sopla, correrá con él. Si uno
no entiende cómo nació el cuerpo que lleva, perecerá con él… Quien quiera que
no entienda cómo vino, no entenderá cómo se irá…
¿Cómo o dónde debe
buscarse el conocimiento de uno mismo? Muchos
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