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LA HORA DE LA VERDAD
Como era de esperarse, y como siempre
ha sido, La historia sabe muy bien que esos
grupos, antes citados, atacados por el obispo de Lyón eran realmente gnósticos
y, sabían muy bien que Jesús no había venido para fundar una Iglesia, sino,
antes más bien, para entregar una doctrina que definitivamente esclareciera
aquello que era realmente indispensable para alcanzar el Reino de los Cielos. Andrew
Cockburn, en su reciente artículo titulado “El Evangelio de Judas” y publicado
por la prestigiosa revista National Geographic en su edición de mayo del 2006,
señala: “Ireneo (obispo de Lyón) tenía un
montón de herejías contra las cuales luchar. En los primeros siglos del
Cristianismo, lo que para nosotros es la Iglesia, que funcionaba con una
jerarquía de sacerdotes y obispos, era sólo uno de los numerosos grupos
inspirados en Jesús. El experto en la Biblia, Marvin Meyer de Resulta interesante que nuestro
lector conozca algunos pormenores interesantes relacionados con los aportes que
los gnósticos hicieron a la figura de Jesús y su credo: “Los Nazarenos eran conocidos como
Bautistas, Sabeanos y Cristianos de San Juan. Su creencia era que el Mesías no
era el Hijo de Dios, sino sencillamente un profeta que quiso seguir a Juan”. Orígenes, uno de los padres de la
Iglesia Cristiana (Vol. II, pág. 150), observa que “existen algunos que dicen
de Juan que él era el Ungido (Christus)”. “Cuando las concepciones metafísicas
de los gnósticos, que veían en Jesús al Logos y al Ungido, empezaron a ganar
terreno, los primitivos cristianos se separaron de los Nazarenos, los cuales
acusaban a Jesús de pervertir las doctrinas de Juan y de cambiar por otro el
Bautismo en el Jordán”. (Codex Nazaraeus II, pág. 109). Es un hecho incontrovertible que Es un hecho conocido teológicamente
que: “los gnósticos creían en un principio supremo de bondad, entendida como
una mente divina, más allá del universo físico. El ser humano posee una chispa
de ese poder divino, pero está aislado de la divinidad por el mundo material
que le rodea. Para los gnósticos, un mundo defectuoso, obra de un creador
inferior y no del Dios supremo. Mientras que los cristianos como Ireneo
sostenían que sólo Jesús, el Hijo de Dios, era a la vez humano y divino, los
gnósticos creían [y seguimos creyendo] que la gente podía estar conectada con
Dios. La salvación se alcanzaba despertando la esencia divina del espíritu
humano y conectándola con Dios. Para eso se precisaba la guía de un Maestro, y
tal era, según los gnósticos, la función de Cristo. Aquellos que interiorizaban
su mensaje eran tan divinos como el propio Cristo”. Precisamente ese fue y será siempre
el error craso cometido por La historia siempre nos da lecciones
y, hoy, para sorpresa de todos, reaparece ante el mundo la figura de Judas
rectificada a través de su propio Evangelio. Muy a pesar de que durante siglos Durante siglos la gnosis siempre
afirmó que había sido Judas el discípulo más exaltado de Jesús, a causa de
haber aceptado, dentro del drama que Jesús debía representar, el papel de
traidor. De allí que en El Evangelio de Judas, Jesús el Cristo habla a Judas y,
entre otras cosas, le dice: “Tú los superarás a todos, porque tú sacrificarás
el cuerpo en el que vivo”. “¡Te maldecirán por esto!”. El problema ha sido y será siempre
que la Iglesia apostólica romana nunca ha querido entender que el drama que
representó Jesús fue planificado cuidadosamente por Jesús y sus doce apóstoles,
justamente para que quedara constancia histórica de lo que cada persona debe
vivir en su vida interior, particular, individual, es decir, reintegrar todas
las partes divinas de su propio Ser con la ayuda del Cristo Íntimo. La Iglesia
vaticana se quedó con la figura histórica del hombre llamado Jesús, pero nunca
entendió ni quiere entender que lo importante es la traspolación de lo
histórico a la vida íntima de cada cristiano. Con justa razón, el padre del
gnosticismo contemporáneo, Dr. Samael Aun Weor, expresó en una de sus cátedras
en el año 1977, lo siguiente: “Judas, ese Apóstol interior, que es
una de las Doce Potencias que en nuestro interior cargamos, una de las doce
partes del Ser, está vivamente interesado en No niego la existencia tampoco de
aquel apóstol de hace 1977 años, que representara realmente a nuestro Judas
Íntimo. Él es una realidad. Él existe. Él es uno de los Grandes, el más
destacado Maestro, el más exaltado adepto que anduvo con Jesús de Nazareth,
pero dentro de nosotros hay un Judas Interior, fuera de aquel Judas histórico,
realmente hay alguien que personifica a Iscariote, que realmente está
interesado en la destrucción del Ego, de cada uno de nos. Judas Iscariote nos
enseña, con entera claridad meridiana, JUDAS ISCARIOTE no es, como muchos
piensan, un hombre que traicionó a su Maestro. No, él realizó un papel,
enseñado por su Maestro, y nada más. El mismo Jesús de Nazareth se lo preparó y
Judas lo aprendió de memoria y lo representó a conciencia, públicamente. La doctrina de Judas indica cómo
lograr la eliminación de todos los agregados psíquicos, Judas representó un papel, y nada
más; se preparó a conciencia. Para no contradecir en nada las Sagradas
Escrituras, lo ensayó varias veces, antes de hacerlo públicamente, como un
actor hace su papel y nada más. Judas era y sigue siendo el discípulo
más exaltado de Jesús el Cristo, logró la Cristificación...” Es lamentable que entre los
argumentos que se esgrimen contra El Evangelio de Judas (recientemente
publicado) se diga que dicho Evangelio no tiene relevancia porque fue escrito
hacia el siglo III o IV d.C. Queriéndose decir con esto que no tiene suficiente
rigor histórico. Pero ese argumento es tan pobre como aquel otro utilizado por
los ateos o escépticos y, según el cual, Jesús nunca existió porque nunca se
han encontrado documentos escritos por él mismo que testifiquen su presencia
histórica. Finalizamos estas cuartillas
invitando a nuestro amable lector a realizar una investigación profunda en
torno a este apasionante tema para que se cumplan las palabras del gran
Nazareno que a la letra rezan: “¡Buscad la verdad y ella os hará libres!”... Óscar Uzcategui Coordinador Internacional
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